Cuando te pongas a mirar la revista "People" o la "Hola!" y veas las fotos de Angelina Jolie flaquísima, con su pelo oscuro y lacio y sus labios gruesos, rodeada de sus cincuenta hijos, no te engañes.
Cuando veas a Angelina y sus piernas largas con un niño en brazos, otro de su mano y tres atrás, no te engañes.
Cuando te compares mentalmente con ella y recuerdes tu barriga fofa, (también llamado "delantal de canguro") y tu pelo sin lavar, no te engañes.
Angelina miente y las revistas mienten. Jennifer López miente cuando muestra a su hijo y en la misma foto muestra su pelo recién peluqueado. Todos mienten.
No es humanamente posible tenerlo todo. No es posible trabajar, ganar millones, ir al gimnasio, hacerse el blowing, las uñas y encima, cuidar niños.
No te engañes. Angelina tiene una regla especial que prohibe que sus hijos sean fotografiados con sus niñeras (nota: cada niño tiene la propia) porque le da mala imagen como madre.
Jennifer López tiene asistentes hasta para ir al baño.
Esa gente parece una cosa y es otra. Su vida diaria consiste en lidiar con miles de empleados, nannies, asistentes, fotógrafos, periodistas, gente.
Ellas no les dan de comer a sus hijos, ellas no cambian sus pañales, ellas no los bañan. Otros lo hacen. Lo cual no está bien ni está mal. Pero no te engañes.
viernes, 16 de octubre de 2009
jueves, 15 de octubre de 2009
Eso que ya no será
Desde que parí a mi hija Mia hay algo que se fue para siempre.
Aquella irresponsabilidad, aquella forma de bailar inconsciente, suelta, despreocupada. El gesto aniñado o adolescente de "nada me importa". Eso se fue para siempre y no hay nada que pueda hacer para recuperarlo.
Extraño los tacos, extraño mi cintura fina, extraño mi piel. Extraño a esa que fui.
Aquella irresponsabilidad, aquella forma de bailar inconsciente, suelta, despreocupada. El gesto aniñado o adolescente de "nada me importa". Eso se fue para siempre y no hay nada que pueda hacer para recuperarlo.
Extraño los tacos, extraño mi cintura fina, extraño mi piel. Extraño a esa que fui.
