Desde que parí a mi hija Mia hay algo que se fue para siempre.
Aquella irresponsabilidad, aquella forma de bailar inconsciente, suelta, despreocupada. El gesto aniñado o adolescente de "nada me importa". Eso se fue para siempre y no hay nada que pueda hacer para recuperarlo.
Extraño los tacos, extraño mi cintura fina, extraño mi piel. Extraño a esa que fui.
0 comentarios:
Publicar un comentario